Como reumatólogo con experiencia clínica en el manejo de enfermedades inflamatorias del sistema musculoesquelético, he acompañado a miles de pacientes a entender y controlar condiciones como la espondilitis anquilosante. Mi formación en reumatología, mi labor médica en consulta diaria y mi participación en programas educativos para pacientes me permiten ofrecerte información clara, útil y basada en evidencia para ayudarte a entender qué es espondilitis anquilosante y cómo puede afectar tu calidad de vida si no se detecta de forma temprana.
Quiero que este artículo sea un punto de apoyo para ti. Sé que los términos médicos pueden sonar complejos, pero mi objetivo es explicarlos de una manera cercana, sin perder rigurosidad, para que puedas comprender a fondo esta enfermedad, identificar síntomas a tiempo y conocer las opciones terapéuticas que realmente marcan la diferencia.
¿Qué es la espondilitis anquilosante?
La espondilitis anquilosante es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta principalmente a la columna vertebral y a las articulaciones sacroilíacas. Cuando esta inflamación no se controla adecuadamente, puede progresar hacia la anquilosis, que es la fusión de las vértebras, generando rigidez progresiva. Si alguna vez te has preguntado qué es espondilitis anquilosante, este es el punto esencial: es una forma de artritis inflamatoria que puede limitar la movilidad con el paso del tiempo.
A diferencia de dolores lumbares comunes, la espondilitis provoca inflamación persistente, sobre todo durante el reposo nocturno, por lo que muchas personas despiertan con rigidez importante en la columna. Con los años, esta inflamación crónica puede transformar el tejido afectado, endureciendo y uniendo las vértebras.

Cómo afecta al cuerpo la espondilitis
La espondilitis afecta principalmente la parte baja de la columna, pero también puede involucrar caderas, hombros y, en ocasiones, incluso estructuras fuera de las articulaciones como ojos (uveítis), piel o intestino. La anquilosis es la consecuencia tardía del proceso inflamatorio persistente, y cuando aparece, dificulta actividades cotidianas como agacharse, girar el torso o incluso respirar profundamente.
Diferencias entre espondilitis y otras enfermedades reumáticas
Aunque muchas personas confunden la espondilitis con la artritis reumatoide, son dos condiciones muy distintas. La espondilitis se centra en la columna y articulaciones grandes, mientras que la artritis reumatoide afecta sobre todo las manos y dedos. Además, la espondilitis tiene una relación fuerte con el marcador genético HLA-B27, lo que no sucede en otros tipos de artritis inflamatoria.

Síntomas y signos de la espondilitis anquilosante
La identificación temprana de los síntomas es fundamental para retrasar la progresión de la enfermedad. Los primeros signos suelen aparecer entre los 20 y 40 años, aunque muchos pacientes tardan años en recibir un diagnóstico correcto.
Síntomas tempranos
El síntoma más característico es el dolor lumbar inflamatorio. Este dolor mejora con el movimiento y empeora con el reposo, algo contrario a un dolor mecánico común. También es frecuente experimentar rigidez matutina que puede durar más de 30 minutos, además de fatiga persistente que suele confundirse con cansancio laboral.
Si presentas algún síntoma, no ignores las señales de tu cuerpo. En Nuestra clínica ofrecemos orientación personalizada para un correcto diagnóstico y tratamiento.
Signos de progresión y anquilosis
Con el tiempo, la inflamación no tratada puede llevar a la anquilosis, sobre todo de la columna torácica y lumbar. Esto reduce la capacidad de flexión, dificulta la marcha y limita la respiración profunda. En casos avanzados, puede formarse la llamada “columna en bambú”, donde las vértebras se ven literalmente fusionadas.
TABLA RESUMEN: Síntomas tempranos vs síntomas avanzados
| Etapa | Características | Impacto en la movilidad |
| Temprana | Dolor lumbar inflamatorio, rigidez matutina, fatiga | Molestias intermitentes, movilidad conservada |
| Avanzada | Anquilosis, limitación severa de flexión, columna rígida | Movilidad reducida, dificultad respiratoria, postura encorvada |
Clasificación de la espondilitis anquilosante
Comprender la clasificación actual ayuda a entender por qué el diagnóstico temprano es clave para frenar la progresión.
Criterios clínicos y radiológicos
Los criterios más utilizados incluyen dolor lumbar inflamatorio, limitación de movilidad lumbar y evidencia radiológica de sacroileítis. Las resonancias magnéticas son esenciales en fases tempranas, aun cuando los rayos X parecen normales.
Tipos según la actividad y severidad
La espondilitis puede clasificarse como leve, moderada o avanzada. En las etapas leves, los síntomas pueden ser intermitentes. En las fases avanzadas, la anquilosis puede ser marcada y afectar significativamente la vida diaria.

Tratamiento de la espondilitis anquilosante
El tratamiento actual es más eficaz que nunca. La meta es reducir la inflamación, aliviar el dolor y evitar la progresión hacia la anquilosis.
Tratamiento farmacológico actual
Los AINEs son la primera línea y ayudan a controlar la inflamación. Cuando la enfermedad es más activa, recurrimos a terapias biológicas como los inhibidores de TNF o IL-17, que han revolucionado la manera en que manejamos la espondilitis anquilosante. Estos medicamentos no solo mejoran los síntomas, sino que también reducen la progresión estructural.
Rehabilitación y estilo de vida
El ejercicio es esencial. La fisioterapia especializada ayuda a mantener movilidad, corregir postura y fortalecer la musculatura. Actividades como natación o pilates son particularmente útiles. También se recomienda dejar de fumar, ya que el tabaco acelera la progresión de la enfermedad.
Pronóstico de la espondilitis anquilosante
La buena noticia es que un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado pueden cambiar totalmente el pronóstico.
Factores que influyen en la progresión
Factores como el tabaquismo, niveles altos de inflamación persistente y antecedentes familiares pueden acelerar la progresión hacia la anquilosis. La adherencia al tratamiento es uno de los factores más importantes para evitar complicaciones.
Estrategias para mejorar el pronóstico
El ejercicio constante, las consultas regulares con tu reumatólogo y el tratamiento adecuado pueden mantener la enfermedad bajo control. Muchos pacientes, incluso con diagnósticos tempranos, llevan una vida completamente funcional.

PREGUNTAS FRECUENTES
¿Qué es la esclerosis múltiple y cómo afecta el sistema nervioso?
Es una enfermedad autoinmune que daña la mielina del cerebro y la médula espinal, afectando la comunicación nerviosa.
¿La espondilitis anquilosante siempre causa anquilosis?
No siempre: muchas personas tienen inflamación y dolor sin llegar a fusión ósea completa, especialmente con tratamiento temprano. La anquilosis es una posible evolución, no un destino inevitable.
¿Qué síntomas iniciales indican espondilitis?
Suele empezar con dolor lumbar inflamatorio y rigidez matutina que mejora al moverse, más que con reposo. También pueden aparecer dolor en glúteos alternante, fatiga o entesitis (dolor en talones/costillas).
¿La espondilitis anquilosante tiene cura o solo tratamiento?
No tiene cura definitiva hoy, pero sí tratamientos eficaces para controlar inflamación, dolor y frenar progresión. Incluye ejercicio/fisioterapia y fármacos como AINEs o biológicos según el caso.
¿Cómo diferenciar dolor de espalda común de espondilitis anquilosante?
El dolor “común” mecánico suele empeorar con actividad y mejorar con reposo; la EA da dolor crónico (>3 meses) que mejora con movimiento y empeora en reposo, con rigidez al despertar. Si hay estos rasgos, conviene valoración por reumatología.